jueves, 6 de septiembre de 2012

Literatura / Prólogo. La Línea y otros cuentos

La línea y otros cuentos, entre nosotros.

Sumario
La línea
Después de hora
“Hambre”
Bruno
Caburé, fané, Mallarmé toma el té
La casa de la foto
Óptica
El Semáforo (está en rojo)
Allí
Explicaciones
El gato de adorno
Lando y Gregoria
Ayudar al ciego
Raíz de tres
 





 PROLOGO
(FRAGMENTO)

1. Será que uno escriba porque sí. De puro placer, porque disfruta hacerlo, porque el cuerpo se lo pide,  porque no pueda hacer otra cosa. Será porque uno tenga  la necesidad de decir lo suyo, de expresarlo así, honestamente como le sale,  y entonces cree (pobre de uno, iluso, ingenuo, fácil para el autoengaño) que de esta manera, permanecerá un tiempo más en la tierra, un rato más del turno que le tocó en suerte.Será que, uno,  esperanzado compulsivo, escriba pensando con la misma lógica que aquel que quiere estar un rato más en la cama después de escuchar el sonido del despertador y remolonea, y es su  forma de oponerse a lo que sabe:  que va a levantarse, ponerse las pantuflas, lavarse los dientes, bañarse y empezar el día en la esquina de su casa parando al colectivo después de haber tomado un café rápido y de parado;  será que escriba con el mismo razonamiento de aquellos novios que no quieren ser los primeros en cortar la conversación telefónica, y entonces “cortá vos primero, no cortá vos” y así prolongan un poco más el devaneo que los mantiene atentos; o quizá será que uno escriba utilizando el mismo método que aquel que no quiere que venga la lluvia, aunque el  cielo presagia lo contrario, y entonces cree resistirla quedándose un  rato más al borde del mar al lado de la sombrilla y con el torso desnudo. Si es así será entonces que uno escriba para mentirse, para regocijarse con mentiras útiles que lo hagan disfrutar por un rato más de la cama, de la novia, de la playa, metáfora de una vida inexorablemente finita.
                Quizás sea así. Quizás no. No lo tengo claro, lo confieso. Para ser más contemplativo conmigo mismo, permítamelo, señor lector, le digo: aún no lo sé. Pero no pierdo las esperanzas de que algún día llegue a  saberlo (¿un nuevo autoengaño?). Por esto, pido disculpas. Quizá en el próximo libro, o en el próximo, aparecerá la respuesta. 

1 comentario:

  1. No se me preocupe tanto porque escribe.
    Escriba porque le gusta nomás, y a nosotros leerlo.
    Un abrazo y felicitaciones!!!
    Pablo

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