jueves, 2 de agosto de 2012

Música / Cuarteto de Nos


Cuando sea grande
Letra y música: Roberto Musso

No quiero quejarme de oreja en oreja
Fijarme si quién me aventaja se aleja
Negar el reflejo que dejo en mi espejo
Ni alojar el rencor entre ceja y ceja.


No quiero guardar tantos secretos
Ni estar enfrentado en un cuadro grotesco
Como los Montesco y los Capuleto
No quiero a tu edad quedar obsoleto.


Ni perder el vigor, ni decir sin rigor
Que todo tiempo pasado siempre fue mejor
Ni llegar a mi casa ofuscado y molesto
No quiero estar cansado de llevarme puesto.

Y aunque esta verdad pueda doler,
tengo que decirlo, sin complacer.
Pero si ofendo, pido perdón
Cuando sea grande, no quiero ser como vos.

No quiero cometer tus mismos errores
Ni creer que todos son estafadores
No quiero manejar tus mismos valores
Ni que cada día sea igual a los anteriores.

No quiero no poder controlar mis enojos
Ni cargar esa tristeza en los ojos
Mojados y rojos, ajados y flojos
No quiero resignarme a ser mis despojos.


Ni echar con vehemencia la culpa a los demás
De lo que es mi incumbencia y responsabilidad
Ni que me dé por probar en alguna idiotez
Lo que no pude hacer cuando tuve 23.

Y aunque esta verdad pueda doler,
tengo que decirlo, sin complacer.
Pero si ofendo, pido perdón
Cuando sea grande, no quiero ser como vos.

No quiero que ya nada me provoque placer
Ni cuando el dolor me toque evoque al ayer
Ni mirar fotos viejas y ponerme a llorar
O que nombren a alguien y empezar a temblar.

No quiero llevar esa vida maltrecha
Con sospechas de dolo y la ilusión desecha
Ni lanzar pestes creyéndome Apolo
Ni que me moleste en una fecha estar solo.

Y aunque esto se preste a mal interpretar
No quiero que crean que es sólo por criticar
Y espero que tan sólo sea una declaración
porque ni yo sé si quiero que quieras ser como yo.

Y aunque esta verdad pueda doler,
tengo que decirlo, sin complacer.
Pero si ofendo, pido perdón
Cuando sea grande, no quiero ser como vos.

Y aunque esta verdad (no quiero ser como vos)
pueda doler,
tengo que decirlo, (no quiero ser como vos),
sin complacer
Pero si ofendo, (no quiero ser como vos)
pido perdón

cuando sea grande no quiero ser como vos.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Música / Cuarteto de Nos

El cuarteto de Nos
Fuera de (toda) serie
 N.F.


Empezamos mal: el cuarteto se compone de  cinco integrantes.
Seguimos igual: son uruguayos pero en una de sus canciones Uruguay no gana, empata con Brasil uno a uno.

…….

Por raros, bipolares o por porfiados es imposible encuadrarlos en alguna batea. En las videoslibrodisquerías lo  incluyen dentro del ambiente del rock pero sin duda ellos exceden esta etiqueta que a esta altura poco dice.
Su música, que no tiene género, con ritmo de rap,  hip hop, ska, o complételo-como-más-le-guste,  acompaña el desparpajo de sus letras. Lo que sobresale es su poesía. Su poesía es única. Cada renglón es pura idea. Cada frase está sumamente pensada, inspirada, transpirada y a la vez  parece estar escrita en un camión en movimiento que anda por caminos sinuosos, tratando de hacer pie por laderas fuera de nivel.
Sus canciones arman y desarman rimas impensadas,

Ya leí Arthur Conan Doyle/ya me pasé de nafta a gasoi/ya leí a Breton y a Molière/ya dormí en colchón y en somier // YA NO SE QUE HACER CONMIGO  

la profundidad de sus versos nos hace marcar “pause” para, en silencio, digerir la estrofa, rebobinar, volver a escuchar, pensarla, disfrutarla  y  seguir .

“La verdad es que no hay una verdad”/leí en una pared de la ciudad/¿Habrá sido una virtud o casualidad?/Y sentí inquietud de estar a merced de tanta sed de dualidad/LO MALO DE SER BUENO  

Su  acidez burlona inquieta y su inconformismo nos hace sospechar de nosotros mismos.

 Alegría y tristeza es lo mismo para mí/Que no me interesa sentir/Porque en el ángulo de la vida/Yo he decidido ser la bisectriz  // ASI SOY YO

Cada estrofa es artera, ladina e inteligente y está lejos de todo lo cauto, sensato y cauteloso. Las letras caminan por bulevares

Por qué me cuesta tanto llegar //  YENDO A LA CASA DE DAMIAN

y van tomando presión cuando el mundo no comprende a este cuarteto de cinco. Así  el cantante comienza a gritar, sobre el colectivo del verano del 92

Cuando lo vi caminando/por la acera de enfrente lo fui llamando/primero hizo como Pilar:miró/después como RobinsoN: cruzó/ pero me dijo el señorito/que en el acolchado dormía su conejito/qué sabrás lo que es un ghetto otro ecologista cheto //  VERANO DEL 92

Y  explica vociferando a un cerrado interlocutor que él  no es el hijo de Hernández.

Usted me confunde y no sé que pretende/Ya le explique pero se ve que no entiende/Y esa equivocación es un error grande/Yo no soy el hijo de Hernández // EL HIJO DE HERNANDEZ

La lucidez de sus canciones genera un universo neodiscepoliano con su caos y su orden: el mundo es cruel, la vida ingrata, el otro es uno y uno también es parte de ese otro.

¡Qué horror hasta mis debilidades son más fuertes que yo! // LO MALO DE SER BUENO

En  las letras de El cuarteto de Nos Dios no le da pan a quien no tiene dientes, sino al anoréxico. Porque buscan ser normales, hacen el esfuerzo, pero no lo logran.

El que busca y no encuentra se enloquece/Y el que no está perdido siempre tiene GPS/
No hay como manejar esta dislexia /Dios le da pan a los que tienen anorexia // QUE VIDA INGRATA

Obsesivos hasta la médula discurren sagaces y molestos como pelusa en el ojo.

¿Sabes quién soy?/Ese al que le contaste el final de una peli de cowboys /Y soy el dueño del libro de Tolstoi /al que le pegaste como tapa una "Playboy" /Me acuerdo como si fuera hoy //  BUEN DIA BENITO

Penetran como humedad por los poros, con enjundia, con malevolencia, urdiendo tramas que arman desarman cosen desatan, zurcen y deshilvanan sin otra aspiración que rompernos la cabeza.

…….

Lo digo con saña. Lo confieso. Entre tantas cosas que envidio, y entra en los primeros puestos en la lista de las cosas que envidio, están  las letras de estas canciones. Pero soy optimista, quizá cuando sea grande yo pueda escribir letras así :

No quiero quejarme de oreja en oreja /Fijarme si quien me aventaja se aleja/Negar el reflejo que dejo en mi espejo/Ni alojar el rencor entre ceja y ceja// No quiero guardar tantos secretos/Ni estar enfrentado en un cuadro grotesco/ Como los Montesco y los Capuleto/ No quiero a tu edad quedar obsoleto//Ni perder el vigor ni decir sin rigor /Que todo tiempo pasado siempre fue mejor /Ni llegar a mi casa ofuscado y molesto /No quiero estar cansado de llevarme puesto // CUANDO SEA GRANDE)

Raro (2006), Bipolar(2009) y Porfiado (2012)  sus últimos tres discos son sus obras fundamentales.
Roberto Musso, Santiago Tavella, Alvaro Pintos, Gustavo Antuña y Santiago Marrero son los cinco integrantes de este cuarteto. Cuarteto de cinco. Pecado no conocerlos. Más Pecado no escucharlos.



martes, 31 de julio de 2012

Relato / Sonidos Urbanos


Merodean Sonidos urbanos 
N.F
Músicos callejeros
Buenos Aires tiene excelentes músicos callejeros. Se mezclan entre ellos exquisitos ejecutantes de saxos y de trombones. Se los puede encontrar en cualquier parte. Los pasillos de los cruces de las estaciones tienen una acústica especial. Cerca de la estación Catedral una voz grave y bien afinada canta canciones de Zitarrosa, más allá –hacia Bolivar- una joven de no más de veinte años saca a Bach desde su  el violín, en la estación 9 de  Julio unos pibes de rasta hace un mini show de reggae frente a una escalera fija. En Pueyrredón se puede escuchar las canciones del Cuchi Leguizamón y  debajo el paso bajo nivel de Banfield a un dueto de trompeta y bajo que toca a Jobín, Vinicius, y una hermosa versión de “Hojas Muertas” mientras se suceden los quejidos de los trenes que uno deja pasar para escuchar el sonido de la música. En frente del antiguo Banco de Boston, en el ángulo armado por Diagonal Norte y Bartolomé Mitre, donde Florida de calle peatonal pasa a ser vereda, un grupo de rock despliega todo su histrionismo y a su vez su virtuosismo instrumental, y junta a cientos de oficinistas y turistas que golpean el pie contra el piso siguiendo el ritmo. A pocas cuadras alguien con una guitarra eléctrica y un equipo del que sale la base de bajo y batería toca las canciones de Los Beatles, no muy lejos un flaco de dedos largos hace alarde de su talento tocando con su guitarra las canciones de Oscar Aleman, cerca de la bajada del subte un grupo ataviado con trajes de indígenas -apaches- y plumas en la cabeza toca con sus quenas las canciones de Abba y por más que se esfuerce no logra bajar el promedio de calidad musical que se sucede en las calles.


jueves, 14 de junio de 2012

Literatura / Alejo Carpentier

Concierto barroco
Inicio - Fragmento

Alejo Carpentier
(1904-1980)

De plata los delgados cuchillos, los finos tenedores; de plata los platos donde un árbol de plata labrada en la concavidad de sus platas recogía el  jugo de los asados; de plata los platos fruteros, de tres bandejas redondas, coronadas por una granada de plata; de plata los jarros de vino amartillados por los trabajadores de la plata; de plata los platos pescaderos con su pargo de plata hinchado sobre un entrelazamiento de algas; de plata los saleros, de plata los cascanueces, de plata los cubiletes, de plata las cucharillas con adorno de iniciales.
Y todo esto se iba llevando quedamente, acompasadamente, cuidando de que la plata no topara con la plata, hacia las sordas penumbras de cajas de madera, de huacales en espera, de cofres con fuertes cerrojos, bajo la vigilancia del Amo que, de bata, sólo hacía sonar la plata, de cuando en cuando, al orinar magistralmente, con chorro certero, abundoso y percutiente, en una bacinilla de plata, cuyo fondo se ornaba de un malicioso ojo de plata, pronto cegado por una espuma que de tanto reflejar la plata acababa por parecer plateada.

viernes, 8 de junio de 2012

Literatura / Clarice Lispector



Clarice Lispector
(1920-1977)


Un soplo de vida
(fragmento)



Tengo miedo de escribir. Es tan peligroso. Quien lo ha intentado lo sabe. Peligro de hurgar en lo que está oculto, pues el mundo no está en la superficie, está oculto en sus raíces sumergidas en las
profundidades del mar. Para escribir tengo que instalarme en el vacío. Es en este vacío donde existo intuitivamente. Pero es un vacío terriblemente peligroso, de él extraigo sangre. Soy un escritor que tiene miedo de la celada de las palabras: Las palabras que digo esconden otras ¿Cuáles? Tal vez las diga. Escribir es una piedra lanzada a lo hondo del pozo.

Meditación leve y suave sobre la nada. Escribo casi totalmente liberado de mi cuerpo. Como si éste levitase. Mi espíritu está vacío por tanta felicidad. Tengo ahora una libertad íntima sólo comparable a un cabalgar sin destino a campo traviesa. Estoy libre de destino. ¿Será mi destino alcanzar la libertad? No hay una arruga en mí espíritu, que se explaya en espuma fugaz. Ya no me siento acosada. Estado de gracia.

Estoy oyendo música. Debussy usa la espuma del mar que muere en la arena, refluyendo y fluyendo. Bach es matemático. Mozart es lo divino impersonal. Chopin cuenta su vida más íntima. Schubert, a través de su yo, llega al clásico yo de todo el mundo. Beethoven es la emulsión humana en tempestad que busca lo divino y sólo lo alcanza en la muerte. Yo, que no pido música, sólo llego al umbral de la palabra nueva. Sin valor para exponerla. Mi vocabulario es triste y a veces Wagneriano.- polifónico-paranoico. Escribo de manen muy sencilla y desnuda. Por eso hiere. Soy un paisaje agrisado y azul. Me elevo en la fuente seca y en la luz fría.

Quiero un escribir desaliñado y estructural como el resultado de escuadras, de compases, de agudos ángulos de un estrecho triángulo enigmático.

¿«Escribir» existe por sí mismo? No. Es sólo el reflejo de una cosa que pregunta. Yo trabajo con lo inesperado. Escribo como escribo, sin saber cómo ni por qué: escribo por fatalidad de voz. Mi timbre soy yo. Escribir es un interrogante. Es así: ?

¿Me estaré traicionando? ¿Estaré desviando el curso de un río? Tengo que confiar en ese río abundante. ¿O habré puesto un azud en el curso de un río? Intento abrir las compuertas, quiero ver brotar el agua con ímpetu. Quiero que haya un clímax en cada frase de este libro.

Paciencia, que los frutos serán sorprendentes.

Este es un libro silencioso. Y habla, habla en voz baja.

Este es un libro flamante: recién salido de la nada. Se toca al piano, delicada y firmemente al piano, y todas las notas son límpidas y perfectas, unas separadas de las otras. Este libro es una paloma mensajera. Escribo para nada y para nadie. Si alguien me lee será por su propia cuenta y riesgo. No hago literatura: sólo vivo al paso del tiempo. El resultado fatal de que yo viva es el acto de escribir. Hace tantos años que me perdí de vista que vacilo en intentar encontrarme. Me da miedo comenzar. Existir me da a veces taquicardia. Me da tanto miedo ser yo. Soy tan peligrosa. Me pusieron un nombre y me apartaron de mí.

Siento que no estoy escribiendo todavía. Presiento y quiero un hablar más fantasioso, más exacto, con mayor arrobamiento, que haga volutas en el aire.

Cada nuevo libro es un viaje. Pero un viaje con los ojos vendados por mares jamás vistos: con la venda en los ojos, el terror de la oscuridad es total. Cuando siento una inspiración, muero de miedo porque sé que de nuevo viajaré sola por un mundo que me rechaza. Pero mis personajes no tienen la culpa de que así sea y entonces los trato lo mejor posible. Ellos vienen de ningún lugar. Son la inspiración. Inspiración no es locura. Es Dios. Mi problema es el miedo a volverme loca. Tengo que controlar Existen leyes que rigen la comunicación. Una condición es la impersonalidad. Separarse e ignorar son el pecado en un sentido general. Y la locura es la tentación de poderlo todo. Mis limitaciones son la materia prima que ha de trabajarse mientras no se alcance el objetivo.

Yo vivo en carne viva, por eso me interesa tanto darles cuerpo a mis personajes. Pero no aguanto y los hago llorar sin venir a qué.

¿Raíces que no están plantadas y se mueven por sí solas o la raíz de un diente? Pues también yo suelto mis amarras: mato lo que me molesta y, como lo bueno y lo malo me molesta voy definitivamente al encuentro de un mundo que está dentro de mí, yo que escribo para librarme de la difícil carga de ser una persona.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Relato / Rina

Rina




El tiempo, intransigente, intolerante, inexorable, entendió como eran las cosas, y decidió conferirle a  esa mujer de hierro, unos instantes más, sobre esta tierra que, impávida, gira alrededor de sí misma llueva o truene.
Así fue como ella, por un rato más pudo:
 
      Ver la espuma del mar llegando a esta orilla del mundo.
      Caminar con los pies descalzos por la arena empañada de despojos.
      Recordar su infancia alrededor de una mesa junto a sus hermanos.
       Cantar melodías como si lavara la ropa en aquel ruscello de agua limpia.
      Cruzar el Atlántico al revés
       Reencontrarse con la tierra de olivos en el sur de una Italia que se hizo otra.
      Disfrutar del brillo de los ojos de sus nietos.
      Acariciarles el pelo a sus hijas.
      Saborear el cariño que en otros tiempos pareció esquivo.
El tiempo, intransigente, intolerante, inexorable, le concedió en la partida varios últimos deseos, sólo no  le permitió, que ese día jugara al número que era fija, pero fija, que salía.

sábado, 12 de mayo de 2012

Prensa


Alma, corazón y letras2012-05-12 00:00:00
Más allá de los nombres ilustres que engalardonan la literatura nacional, en la región hay cientos de hombres y mujeres que vuelcan su talento a la escritura. Ensayos, novelas, cuentos, poesías e investisgaciones levantan vuelo desde el Sur y enriquecen la cultura, muchas veces sólo por el impulso que les da la vocación y el amor por este arte. 


"Escribir concede ciertos privilegios, como viajar de colado por el mundo, propio, de otras gentes. La literatura permite que desde una mesa de café se pueda viajar en el tiempo, con un ‘jubón de prímula’ o con un saco sastre marrón otoño con las mangas sin devanar. Permite que se pueda viajar en el espacio sobre bicicletas bucaneras, sobre globos aerostáticos a medio inflar, o encima de un bicho bolita. (…) La literatura nos permite andar, recorrer, rodar, transitar, vagar, errar por caminos con la misma curiosidad con la que Leopoldo Bloom deambulaba, con rumbo aún sin certezas, por las calles de Dublín”. 

El párrafo, incompleto, pero no por eso censurado en su belleza, es de Nicolás Fratarelli, un vecino de Banfield, arquitecto y docente, pero proclive también a crear fantásticos universos con la palabra, por ese don que tienen los escritores de saber combinar, ensamblar y conjugar fórmulas de letras que después hacen una frase, y después un fragmento; después una página y con muchas de ellas un mundo. 

Lo bueno es que Nicolás -conservando su rica singularidad- es uno entre muchos hombres y mujeres de la región que escriben: poesías, ensayos, investigaciones periodísticas, novelas, cuentos y biografías se elevan desde este suelo del Sur del Gran Buenos Aires y se integran a la vasta producción de la cultura, enriqueciéndola con matices y visiones peculiares, tanto como puede serlo cada pluma. 

(Fragmento del Informe "Con tinta del Sur" Edición 12/05/12) 
(Texto completo www.inforegion.com.ar)

Analía Agostino